Muchos hombres exitosos tienen una buena percepción del fracaso. Mark Zuckerberg, por ejemplo, piensa que cometer errores es el secreto del éxito. Y Jeff Bezos, CEO de Amazon, dice que ha hecho millones de los fracasos.

Y es que el fracaso no es el final del camino. “Es el momento de la verdad que obliga a la gente a volver a calibrar, reconsiderar y alcanzar cosas más grandes. Cuando uno de mis empleados falla, yo lo veo como el comienzo de algo mejor, no es una sentencia de muerte”, menciona Vanessa Merit Nornberg, presidenta de Metal Mafia.

Y tiene tres razones para estar feliz porque sus empleados fallen:

1. Crea lealtad

El fracaso es aterrador para los empleados, porque se asocia generalmente con los despidos. Es por eso que una segunda oportunidad es una poderosa fuente de motivación. Por lo que, en lugar de despedir a alguien por un error, ayúdale a no cometerlo de nuevo y a seguir mejorando. Así es como se forman los mejores empleados.

2. Se aprende más

El aprendizaje que surge de un error es mucho más valioso que cualquier entrenamiento. Pues los errores son costos y dolorosos en muchos sentidos. Y una vez que se cometen nadie quiere volver a repetirlos.

3. Promueve la innovación

Dar a los empleados la oportunidad de probar y fallar los motiva a pensar de forma creativa. Con este apoyo siempre se llaga a la innovación real y se aprende a tomar riesgos calculados, motores fundamentales del crecimiento de un negocio.

Fuente: Mundo ejecutivo