La importancia de que en México se cuente con un sistema de etiquetado útil y claro, permitirá a la población tomar decisiones más saludables al momento de comprar alimentos.

Por Redacción Énfasis Alimentación

El objetivo principal del etiquetado frontal en un país como México, con emergencia epidemiológica por diabetes y obesidad, es informar al consumidor de la forma más clara posible si el producto tiene niveles altos de azúcar, grasa o sal o si de forma general tiene muchas calorías comparado con otros alimentos similares.

El etiquetado frontal conocido como Guías Diarias de Alimentación (GDA) en el que se apoya el sistema actual mexicano que se promociona bajo la frase “Checa y elige”, se basa en una clasificación dentro del Sistema de Nutrimentos Específicos y está definida como la guía que indica la cantidad aproximada de calorías y el máximo de grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares.

En México, el etiquetado frontal es considerado de alta prioridad desde la perspectiva de salud pública, pues podría permitir que poblaciones en riesgo o que padecen obesidad, enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes mellitus, hipertensión arterial y dislipidemias pudieran prevenir o controlar estas enfermedades.

A pesar de la premisa básica del sistema de etiquetado frontal mexicano GDA Checa y elige, diversos estudios que el INSP ha realizado en favor del tema y en atención de tratar el problema de obesidad seriamente en el país, determinaron que este no es comprendido de forma adecuada por la mayor parte de la población, lo que hace necesaria su modificación.

Al respecto, Simón Barquera , investigador y director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (Cinys) del INSP y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), explicó: “Hemos hecho diversos estudios sobre el etiquetado de alimentos en México porque se sabe que si la gente supiera cuando un alimento tiene niveles muy altos de ingredientes nocivos como el azúcar, sal o grasa, tomaría mejores decisiones respecto a su salud; por ejemplo, consumiéndolos en menor proporción o reemplazándolos por otros más saludables”.

Uno de los principales problemas del sistema GDA es que los puntos de corte utilizados para delimitar el consumo máximo de los nutrimentos que se declaran en porcentajes fueron propuestos por la propia industria de alimentos dejando de lado los propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por los criterios del comité de expertos mexicanos.

De acuerdo con el especialista, lo que se vio en ese entonces es que aun estudiantes avanzados de nutrición tenían problemas para interpretar correctamente y en un tiempo razonable la información de esa etiqueta, “eso nos llevó a pensar que ese etiquetado es un muy mal sistema para ayudar a la gente para que tome mejores decisiones”.

Después de varios años de estudios en diversos países como Costa Rica, Guatemala, Argentina, Chile y México que se vio que el etiquetado frontal utilizado en México es de los que peor se comprenden a nivel internacional, e incluso puede resultar engañoso al hacer ver bien algunos productos que son considerados "chatarra".

Simón Barquera mencionó que hay países que se han tomado muy en serio el problema del etiquetado, como Chile, donde se estableció un sistema de etiquetado frontal de alimentos basado en unos sellos de alerta en forma de octágonos con la leyenda “alto en azúcar”, “alto en grasa”, “alto en sal” y “alto en calorías”.

En aquel país removieron los personajes de los productos atendiendo a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que en alimentos como cereales de la caja ya no existen muñecos, héroes deportivos o representantes de tendencia infantil que inciten a los niños a consumir productos altos en azúcar.

“Esto es lo que falta en México, ya que aquí esta situación no está regulada, necesitamos un etiquetado que todo el mundo pueda interpretar, incluso los que no saben leer, algo que buscamos los investigadores; un sistema justo, no engañoso, que ayude a las familias a tomar mejores decisiones”, mencionó el investigador.

Ante el panorama de alerta epidemiológica declarada por la Secretaría de Salud a causa de la obesidad y diabetes mellitus, así como enfermedades cardiovasculares, el investigador destacó que el principal causante de esta mortalidad es el alto consumo de azúcares y, en segundo lugar, el alto consumo de grasa y sal.

Finalmente, el especialista mencionó que es necesario que, a la par de estas iniciativas sobre etiquetado, exista una política en favor de una alimentación tradicional sana en la que se puede fomentar de manera educativa la promoción del consumo de alimentos no procesados.

Fuente: Agencia Informativa Conacyt / www.conacytprensa.mx

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